Entrevista apócrifa.
Segunda parte.
En un marco de agradable armonía, con el trinar de aves como fondo musical, (el cual alegraba el ambiente) bajo la sombra de las higueras y sentados en bancos de madera, dispuestos en medio de una alfombra verde de pasto, finamente podado, dio inicio la conversación. No sin antes, ponerse de acuerdo sobre el tema a tratar y cuanto duraría la tan esperada charla.
- Bueno, antes que nada, quiero agradecerle Señora Marina (que fue el nombre cristiano que le pusieron cuando fue bautizada), el que nos haya hecho un hueco en su apretada agenda de trabajo y para romper el turrón, le preguntaria primeramente; - ¿donde nació usted?- (de esta manera, incio de forma segura el entrevistador).
- Nací en Parinalá- contestó precipitadamente la dama y con un poco de nervios.
-¿Disculpe, donde se localiza ese lugar?- inquirio el interesado hombre.
-Esta en Coatzacoalcos, en el Estado de Veracruz- contestó más tranquila la anfitriona y en confianza.
-¿ Y recuerda, en que año vió por primera vez la luz?- continuo preguntado el curiosos invitado.
-Si, respondió la Malinche, creo que fue en el mes de agosto, de 1499, del año si estoy segura porque me lo dijo mi padre antes de morir; que por cierto también me conto, que fue un día muy especial, porque apesar de que estaba soleado, hacia frio y que justo cuando salía del vientre de mi madre, se soltó una fuerte lluvia acompañada por estruendosos relámpagos. También me dijo, que cuando me pusieron en el regazo de mi madre, ella dio su último suspiro y falleció. Contesto con un dejo de tristeza dibujado en su rostro.
-¿Fue como un presagio para su vida, no cree usted?-
-Así es- afirmó tristemente la mujer, tal vez porque recordo con nostalgia, la desgracia de haberse quedado sin madre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario