El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día
Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación,
en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro
como persona. Se celebra el día 8 de marzo. En algunos países es considerada
como fiesta nacional.
La primera convocatoria tuvo lugar en 1911 en Alemania,
Austria, Dinamarca y Suiza extendiéndose su conmemoración, desde entonces, a
numerosos países. En 1977 la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los
Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
La historia de las mujeres en la antigüedad está en buena
medida sesgada por los hombres que eran quienes la contaban. No obstante,
destacan algunas figuras femeninas, en las obras literarias y otras en la historia
real. Dentro de la literatura Griega, destaca la obra de teatro Lisístrata, de
Aristófanes, situada en la antigua Grecia, donde se encuentra un referente de
la lucha de la mujer. La protagonista, Lisístrata, realiza una huelga sexual
contra los hombres para forzar que estos pongan fin a la guerra.
Dentro de la historia universal, destaca la figura de la
matemática y astrónoma Hipatia de Alejandría, que fue asesinada brutalmente, y
que se reivindica como paradigma de la mujer científica y libre, icono de la
libertad de pensamiento y la autonomía personal de la mujer.
Durante la Revolución francesa la mujer tomará por primera
vez, de manera colectiva, conciencia de su situación social. Marchando hacia
Versalles, junto a los hombres, las mujeres parisinas reclamaron la igualdad
social bajo el lema libertad, igualdad y fraternidad. Las mujeres también
tomaron conciencia de que en aquel momento la lucha de clases no contemplaba la
lucha de género, esto es, la plena igualdad social de la mujer por la que
debían luchar.
Durante la Revolución
francesa se produjeron las primeras peticiones formales de derechos políticos y
ciudadanía para la mujer. Así lo refleja la Declaración de los Derechos de la
Mujer y de la Ciudadana fue un texto redactado en 1791 por Olympe de Gouges que
copiaba en buena medida la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano
del 26 de agosto de 1789, el texto fundamental de la revolución francesa. jurídica
y legal de las mujeres en relación a los varones así como el sufragio femenino.
En sus inicios, finales del siglo XVIII y principios del
XIX, el movimiento obrero mantenía una posición tradicional de corte patriarcal
en relación con la igualdad de la mujer y sus reivindicaciones. Será a mediados
del siglo XIX cuando los movimientos reivindicativos de la mujer tomen fuerza:
lucha por el sufragio femenino, la reivindicación de la igualdad, la denuncia
de la opresión social, familiar y laboral. Surgieron entonces los denominados
movimientos sufragistas, inicialmente de origen burgués, con figuras como Flora
Tristán.
Los primeros grupos feministas en el movimiento obrero
tendrán como gran aliado teórico el libro de Friedrich Engels, publicado en
1884, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, y surgirán
dentro de los movimientos anarquistas que reivindicaban, la procreación
consciente del proletariado, la separación entre sexualidad y reproducción, la
defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la
promoción de la planificación familiar, el cuidado de los niños así como el uso
y difusión de métodos anticonceptivos artificiales.
En agosto de 1910, en la II Conferencia Internacional de
Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio
universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el
8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La propuesta de
Zetkin fue respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de
100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres
elegidas para el parlamento finés. El objetivo era promover la igualdad de
derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres.
Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el
año anterior, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró por
primera vez el 19 de marzo en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines
a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las
mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al
trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

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