Miércoles de Ceniza. El primer día de la Cuaresma.
El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma en
los calendarios litúrgicos católico, protestante y anglicano. Se celebra durante
cuarenta días antes del inicio de Semana Santa, es decir, del Domingo de Ramos.
La ceniza es elaborada o extraída de los Ramos Benditos de la Semana Santa
anterior, estos se incineran y de ahí sale la Santa ceniza.
Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia
al igual que el Viernes Santo, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles
que asisten a misa. Es bendecida y
colocada en la frente, como signo de la caducidad de la condición humana y como
signo de penitencia. Es usada desde los tiempos de la creación del antiguo Testamento,
como símbolo de conversión, durante la Cuaresma.
La celebración de este día puede iniciarse con una procesión
penitencial desde el exterior del templo, desde una capilla vecina, o por lo
menos una entrada procesional del sacerdote celebrante y los ministros
sagrados. Mientras ocurre esta procesión se cantan las letanías de los santos.
Una vez llegados al altar, omitiendo los ritos iniciales y
el rito penitencial, el celebrante reza inmediatamente la oración colecta. En
seguida se proclaman las lecturas (Joel 2, 12-18; Salmo 50, 3-6.12-14.17; 2
Corintios 5,20 - 6,2) que recuerdan el sentido de penitencia, conversión y
arrepentimiento de los pecados. El evangelio, proclamado por el diácono o el
sacerdote celebrante, recuerda cómo debe ser la penitencia, la oración y el
ayuno agradable a Dios.
Luego de la homilía, se procede a la bendición de la ceniza
con una breve oración pronunciada por el sacerdote celebrante, quien asperja
las vasijas con la ceniza. Seguidamente, el sacerdote, que puede ser ayudado
por sus ministros, realiza la imposición de la ceniza sobre los fieles. El
sacerdote deja caer la ceniza en su cabeza, o bien traza una cruz de ceniza en
la frente de quien la recibe, según la costumbre. Mientras lo hace, dice una de
las siguientes frases extraídas de las Escrituras: Acuérdate de que eres polvo
y al polvo volverás (Gen. 3,19) Convertíos y creed en el Evangelio (Mc. 1,15)
Antes que a todos, un ministro debe imponerle la ceniza al
sacerdote celebrante. Mientras se impone la ceniza, el coro entona salmos
penitenciales. El resto de la Misa se celebra conforme a la manera habitual. Es
costumbre dejar y no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma.

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