La resignación le había llegado como inspiración, luego de
haber pasado una semana convaleciente en el hospital St. Louis. Eran los
primeros días de marzo y la llegada del pequeño Benjamin sería para junio. La
espera fue truncada inesperadamente, cuando de pronto Mariane, sintiera agudos
dolores en el vientre, lo que ocasiono que le fuera practicado un aborto
urgentemente. Con tranquilidad miraba a través de la ventana, meditando quizás,
en que fue mejor lo sucedido, porque el infierno que viviría el pequeño, que
nacería con Sindrome de Dowm, le hubiera provocado muchas penurias, al ser
rechazado por la sociedad que está llena de prejuicios.

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