viernes, 28 de febrero de 2014

La Malinche

Entrevista apócrifa.     

(primera parte)

El día estaba despejado y el Sol caía a plomo, por lo que se deducía que eran las doce en punto. Se percibía un clima caluroso, debido a que eran los últimos dias de marzo, justo después de que iniciara la primavera.
Luego de mucha insistencia, y tras haber pospuesto la cita en varias ocasiones, por fin la importante mujer, concedió la tan anhelada entrevista. La platica con la con la controvertida Malinche, se llevó acabo en los los patios y del Palacio Real, de su finado esposo, el Conquistador Español Don Hernán Cortés. Dicha finca se encuentra ubicada en un poblado cercano a la ciudad de México Tenochtitlan.
Debido a su posición económica y al papel de intérprete que realizó durante la conquista, eran muchas las actividades que realizaba durante el día, por lo que siempre estaba ocupada, motivo por el cual, el dialogo que se sostuvo con ella, fue sustancioso.
El patio de la gran mansión que estaba rodeado por frondosos jardines, lucia en su máximo esplendor, pues se encontraban repletos con plantas de exótica belleza y flores de hermoso colorido.
Para iniciar la charla, los departientes se sentaron frente a una mesa de madera, que tenía labrado en los costados de la base, grecas y relieves de glifos prehispánicos, como los que utilizan los Tlacuilos cuando pintan los códices. Las patas que la sostenían, eran cuatro figuras de jaguares sentados en sus fuertes ancas, pero erguidos en una posición de guardia.
Sobre la mesilla se observaban pequeñas vasijas de obsidiana que contenian diminutas y blancas piedras de rio, trozos de jade y pepitas de oro. Bellas caracolas circundaban uan canasta de fino carrizo, que tenía entretejidas finas plumas de Pavoreal, listones de colores y pequeñas figuras echas de bronce. La cestilla se encontraba llena con frutas de temporada.

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