Qué paradoja de la vida, en este momentos estamos respirando
y mañana o en cualquier momento lo dejamos de hacer. La gente que nos rodea se sorprende
y no da crédito del suceso y los comentarios de incredulidad no se hacen. “ayer lo vi, estaba muy sano, no puedo creer
que hoy este muerto”.
Según cifras oficiales, el incremento en el índice de
decesos ha aumentado más del 50 % que en la década de los 90. Los factores de
riesgo son muchos, pero los que más reportan fallecimientos son: los accidentes automovilísticos y los suicidios.
Los primeros pueden ser imprudenciales; por conductores que han bebido, los que
vienen hablando por celular y los que creen que las avenidas son autopistas y que
los peatones deben cederles el paso.
Lamentablemente los que causan más conmoción hablando desde
el punto de vista sentimental son los que les ocurre a gente que destacaron por
sus actitudes y aptitudes ante la vida, por ser líderes de opinión, (caso Mariana
Levi que murió por un infarto al ser asaltada a mano armada, en su auto, ante
la presencia de su familia, y como este existen miles). Sin dejar de lado a
cualquier ser humano que pierde la vida en milésimas de segundos, de manera
absurda.
Como testigo me tocó presenciar la casi muerte instantánea de
transeúnte que atravesaba la calle por la esquina, un automóvil sin encender
luces ni disminuir la velocidad, prácticamente lo envestía porque quedaron
justamente en frente. En fracción de segundos, el imprudente conductor, viro el volante, pero
siguiendo los movimientos de la víctima, ante estas circunstancia se esperaba
el fatal desenlace. Afortunadamente no ocurrió.
Como se dice en el argot popular, “cuando te toca aunque te escondas, cuando no
te toca aunque te pongas”. Lo cierto es que debemos ser precavidos cuando transitemos
por las calles o avenidas, porque lo grave
no es que sufras el accidente, porque finalmente mueres y no te enteras de nada
más. Sino lo preocupante en este caso es
la pena moral y los pendientes que dejamos a los familiares, porque no nos dio tiempo de ponernos al
corriente en nuestras deudas, o dejar en regla documentos oficiales que tengan
que ver con trámites burocráticos.

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